no tenemos planeta B

Foto: Rumbo Económico

CADE Y DECRETOS COMO CANCHA

Publicado: 2019-12-03

El gobierno, aparenta tener conciencia de lo que ocurre en el escenario internacional regional, tal como lo ha señalado en su discurso en CADE. Señaló que países hermanos están sufriendo pronunciadas crisis políticas y sociales con ciudadanos que expresan su descontento en las calles y que el Perú no está exento de peligros. Pero, la salida institucional y democrática de la crisis, con llamado a elecciones incluido, ha permitido disminuir en algo el peligro de caer en esas situaciones. 

Reconoce las posibles válvulas de escape en el Perú, pero insiste en la profundización del modelo con sus decretos de urgencia, lo que justamente está a la base de la crisis sistémica que vive la región.

Decretos, unos de cal y otros de arena.

Un Decreto de Urgencia busca reactivar 867 obras públicas paralizadas a nivel nacional, asumiendo la propuesta de la Contraloría. Esto nos parece positivo. También, los referidos a medicamentos genéricos, control de monopolios, la búsqueda del aseguramiento universal. Aunque, no existe el correlato presupuestal para implementarlos.

Al mismo tiempo, se insiste en la implementación de las políticas y plan de competitividad y productividad. Según el gobierno, esto permitiría simpli­ficar cientos de trámites, desburocratizar la inversión, diversifi­car nuestra economía, desarrollando sectores con ventajas comparativas como el forestal, acuícola y turismo, entre otros. También poner énfasis en la promoción de las MiPYMES por la vía del ­financiamiento, la simpli­ficación tributaria y la capacitación. Hemos hecho un balance crítico de estas propuestas, mostrando que es “más de lo mismo”, y la profundización del modelo, que no permite alcanzar tales objetivos. (http://alanfairliereinoso.pe/?p=3789 y http://alanfairliereinoso.pe/?p=4517)

Por ejemplo, se ha publicado un Decreto de Urgencia, para agilizar la realización de los 52 proyectos del Plan Nacional de Infraestructura, sin cambiar los problemas de regulación existentes que estuvieron a la base de la corrupción conocida, tampoco considerando los riesgos fiscales potenciales. Y, generalizando el mecanismo de APPs a la salud y educación, que son un derecho ciudadano y no un negocio.

Lo más alarmante son los cambios que se pretenden hacer en la legislación laboral, desconociendo derechos con el pretexto de la “flexibilización” para combatir la informalidad y promover la inversión privada:


Tropezar con la misma piedra

El gobierno tiene un problema que puede ser insalvable. Impulsa algunas medidas positivas, pero persiste en profundizar el modelo, justamente lo que ha desencadenado las crisis sistémicas en los vecinos. La aparente conciencia del problema, no se ratifica en las acciones. Por la “mecedora” que quieran imponer a la población, mientras avanzan en la agenda CONFIEP (pese a su crítica formal al mercantilismo). O la ceguera en el diagnóstico de la crisis, que nos llevará al despeñadero. No importa cuál sea el motivo. Nos arrastrarán al mismo fatal desenlace, sino actuamos antes que sea demasiado tarde.


Escrito por

Alan Fairlie Reinoso

Economista y actual Parlamentario Andino por Perú.


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