Santiago Manuin por siempre

FOTO: AIDESEP

Crisis sanitaria y la problemática de la Amazonía

Publicado: 2020-05-16

Muchos organismos que trabajan en la Amazonía, así como sus pobladores han encendido la alerta sobre la situación y avance del COVID-19 en la cuenca del Amazonas. Las comunidades indígenas han quedado expuestas y desprotegidas ante el impacto de la pandemia. Se reporta que dos grandes ciudades de la cuenca del Amazonas, Iquitos y Manaos, una en Perú y otra en Brasil respectivamente; tienen cifras altas de contagio, en las cuales han colapsado sus sistemas sanitarios, tienen protocolos de bioseguridad precarios, desabastecimiento del equipamiento de salud necesarios, entre otras deficiencias; lo cual eleva la preocupación.  

Asimismo, en otras ciudades de la cuenca también se han reportado contagios de acuerdo al monitoreo que realiza la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA). Para entender la magnitud del problema, debe tenerse claro que el río Amazonas conecta a las comunidades y ciudades en la Amazonía, y es la principal vía de transito; por lo cual es central tener presente la dinámica de la migración interna entre las comunidades.

En este sentido, se han generado una serie de denuncias. Por un lado, la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) publicó una declaración sustentando que la vulnerabilidad de los pueblos indígenas se ve exacerbada por los contagios y por las actividades extractivas que siguen funcionando. Para el caso del territorio amazónico, no ha existido (o no se ha cumplido) el establecimiento de una moratoria a las actividades extractivas; entre ellas la agroindustria, la tala y la extracción petrolera que, ante la falta de protocolos sanitarios y de distanciamiento social entre la población nativa, aumenta el riesgo de contagio en las regiones de la Amazonía.

Por otro lado, la OTCA señala el riesgo de salud a los que también están siendo expuestas los Pueblos Indígenas Aislados y Contacto Inicial (PIACI) quienes pueden enfrentar y aumentar el riesgo que amenaza su existencia.

Existen otras denuncias, como por ejemplo de Consejo Étnico de los Pueblos Kichwa de la Amazonía (CEPKA) y de Federación de Comunidades Nativas de Ucayali y Afluentes (FECONAU), quienes señalan la inexistencia de un plan intercultural de salud, falta de seguridad territorial, la fragilidad del sistema de salud y la exclusión de la población rural de los programas sociales.

A la par que el virus se viene expandiendo por la cuenca del Amazonas, la degradación de la Amazonia también empeora. Debido a la atención que está tomando la crisis sanitaria, hay un debilitamiento del monitoreo y vigilancia ambiental; así como del cumplimiento de la normativa. La deforestación y la tala ilegal están avanzando a una velocidad abrumadora y las predicciones son catastróficas. Un análisis de los datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE), muestra que, en los primeros cuatro meses de 2020, las advertencias de deforestación en tierras indígenas en la Amazonía brasileña aumentaron en un 59%, en comparación con el mismo período del año pasado.

Frente a toda esta situación, los pueblos amazónicos solicitan la coordinación entre las autoridades locales y las organizaciones indígenas a fin de diseñar e implementar medidas sanitarias, de confinamiento y de auto-sostenimiento de acuerdo a sus necesidades y particularidades de las comunidades amazónicas. Por su parte, la OTCA propone implementar los lineamientos regionales amazónicos de protección de pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial” y la “Estrategia regional de atención a la salud guía para la vigilancia en salud en Pueblos Indígenas de la Región Amazónica”.

Urge que el gobierno despliegue recursos para detener la propagación del virus entre las comunidades indígenas, y asegurar el acceso a productos de primera necesidad. Las comunidades indígenas y amazónicas deben acceder a atención prioritaria. Es clave se garantice el acceso a recursos económicos y medidas sanitarias de prevención y contención, evitando que la situación escale a grados insostenible tanto para el sistema sanitario precario que existe en regiones, así como desbordando la capacidad de respuesta de las autoridades locales.

De otro lado, a nivel regional, en el marco de la OTCA, es necesario se promueva una agenda conjunta de acción transfronteriza y de gestión a nivel de cuenca, para hacer frente a la pandemia. Se deben diseñar protocolos sanitarios y de seguridad interculturales y promoción de la cooperación, para lo cual las cancillerías de nuestros países deben tomar la iniciativa de manera agresiva y urgente.


Escrito por

Alan Fairlie Reinoso

Economista y actual Parlamentario Andino por Perú.


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