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Foto: Andina

Propuesta de CEPAL-OPS: Necesaria y urgente convergencia de Salud y Economía

Publicado: 2020-08-07

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han elaborado un informe conjunto titulado “Salud y Economía: una convergencia necesaria para enfrentar el Covid-19 y retomar la senda hacia el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe” [1]. En dicho informe, se tiene como conclusión principal que, si no se controla la curva de contagio de la pandemia, no va a ser posible reactivar la economía de los países de la región. Asimismo, se propone que las políticas nacionales integren políticas de salud, políticas económicas y políticas sociales. 

De acuerdo con este informe, la respuesta de política debe ser estructurada en 3 fases: control de la pandemia, reactivación de la economía, y reconstrucción con equidad. A continuación, se presentan las opciones de política que plantea el informe en cada una de estas tres fases, las que suscribimos

Fase 1: Control de la pandemia

Esfuerzo para la generación de un espacio fiscal para reforzar las acciones de los sectores de la salud y la protección social, y preservar la capacidad productiva de la economía.

Esfuerzo fiscal para financiar servicios de salud, con sistemas de información y transformación digital y garantizar medidas de salud pública en forma integrada, incluidas estrategias de atención primaria de salud.

Las medidas de salud pública dirigidas a aplanar la curva de contagios (suspensión de actividades no esenciales y otras medidas de distanciamiento social, la trazabilidad de los casos y su aislamiento, el monitoreo de los contactos y la intensificación de las pruebas de diagnóstico.) deben ir de la mano de medidas de protección social.

Implementación de un ingreso básico de emergencia, por un monto equivalente al valor de una línea de pobreza, durante seis meses para toda la población que se encuentre en situación de pobreza en 2020 (el 37,3% de la población), lo que supondría un costo adicional del 2,0% del PIB.

Implementación de un bono contra el hambre, como complemento al ingreso básico de emergencia, mediante modalidades como transferencias monetarias, canastas de alimentos o cupones de alimentos. Dicha provisión de bonos contra el hambre tendría un valor equivalente al 70% del monto de una línea de pobreza extrema a personas en situación de pobreza extrema durante seis meses tendría un costo del 0,52% del PIB.

Se deben eliminar barreras de acceso, incluidos los copagos para el diagnóstico y el tratamiento del COVID-19. Asimismo, no se debe comprometer la continuidad de los servicios de otras enfermedades como las enfermedades crónicas, los servicios de salud sexual y reproductiva, de controles pre- y posnatales y de salud mental y los programas de prevención regulares.

Es indispensable proteger a los trabajadores de la salud.

Fase 2: Reactivación

La reactivación debe ser gradual y basarse en protocolos sanitarios que permitan contener la propagación del virus, para lo que es necesario definir estándares y procedimientos que minimicen los riesgos de contagio, considerando la especificidad de los sectores productivos y territorios.

Continuar las transferencias monetarias y que lleguen a amplios estratos de la población, incluidos aquellos que son vulnerables a caer en condiciones de pobreza.

Las instituciones financieras internacionales deben continuar facilitando líneas de crédito a bajo costo y de forma ágil. También son fundamentales la condonación y el alivio del servicio de la deuda existente, lo que aumentaría significativamente su espacio fiscal para emprender políticas durante la fase de reactivación.

Es necesario apoyar a los 2,7 millones de empresas que van a cerrar debido a la crisis mediante subsidios a los 2,6 millones de microempresas afectadas, ayudas de entre 300 y 500 dólares al mes durante seis meses a los trabajadores por cuenta propia y créditos blandos y períodos de gracia para las medianas empresas. El rescate de las grandes empresas debe condicionarse a que se mantengan los contratos de trabajo, no se invierta en paraísos fiscales y no se redistribuyan las ganancias entre los socios.

Contar con una capacidad efectiva de vigilancia de nuevos casos, disponibilidad de pruebas, seguimiento de contactos y monitoreo continuo. Las políticas de reactivación deben estar comprendidas en el marco de un escenario de elevada incertidumbre, y con altas probabilidades de rebrotes de la pandemia.

Se debe avanzar hacia un pacto social entre múltiples actores, que contemple la esfera de la salud y las áreas social, fiscal, productiva y ambiental puede sentar las bases para construir un estado de bienestar apoyado por las tecnologías digitales que favorezca una reactivación con igualdad y sostenibilidad.

Fase 3: Reconstrucción

Concepción de la salud como un derecho humano y un bien público que debe ser garantizado por el Estado, con el debido esfuerzo fiscal para su financiamiento. Se debe ampliar el acceso universal a la salud y fortalecer los sistemas de salud con un enfoque basado en la atención primaria de salud, priorizando a las poblaciones particularmente vulnerables.

Es necesario fortalecer los sistemas de información y transformación digital de apoyo en salud para mejorar el acceso, la calidad y la capacidad resolutiva, así como la vigilancia de enfermedades y la respuesta a brotes.

Consolidar sistemas de protección social universales e integrales, incluidas políticas de salud y de cuidados, basados en un enfoque de derechos y de género y sensibles a las diferencias, con mecanismos dirigidos a abordar las barreras y necesidades específicas de los diversos grupos poblacionales.

La política económica debe contribuir a la reconstrucción a través de una política fiscal progresiva y un gasto público suficiente, eficiente, efectivo y equitativo, abordando las debilidades estructurales de los sistemas fiscales, como la baja carga tributaria, su estructura regresiva y la evasión fiscal.

Fortalecer las capacidades productivas en las industrias farmacéutica y de insumos y aparatos médicos para reducir la dependencia de productos médicos importados.

Invertir en una recuperación verde, basada en la equidad social y la sostenibilidad económica y ambiental, con inversiones sostenibles que permitan avanzar hacia la transición agroecológica y energética. En este sentido, se deben adoptar políticas industriales que conlleven un gran impulso para la sostenibilidad en la etapa de reconstrucción. Se requiere reconstruir con mayor sostenibilidad ambiental y combatir el cambio climático, tomando en cuenta la fragilidad del ecosistema, para prevenir futuras enfermedades zoonóticas.

Balance

Coincidimos con las políticas recomendadas en este informe conjunto de la CEPAL y OPS y consideramos que es urgente que sean tomadas en cuenta por el gobierno peruano. Como sabemos, en el Perú, nunca hubo un control de la pandemia, y la economía ya se encuentra en la cuarta fase de apertura.

Si bien algunas de las políticas propuestas han sido establecidas por el gobierno, la mayoría de ellas solo han implementadas parcialmente. Por ejemplo, se han otorgado transferencias monetarias a los hogares a través de diferentes bonos, aún este bono no es universal, y no solo eso, los bonos entregados, no han sido mensuales, sino hasta el momento solo ha sido uno en cinco meses. Por otro lado, si bien la reactivación de la economía ha sido gradual y basado en protocolos sanitarios, no se han tomado políticas integrales (sociales, económicas y de salud) que consideren las características específicas de los sectores productivos y de los territorios en la reactivación económica, más bien, se ha dado prioridad a los proyectos de infraestructura bajo la modalidad de gobierno a gobierno, y se sigue buscando impulsar la economía a través de la minería, basado en el enfoque de ventajas comparativas.

Las medidas que se están tomado para reactivar la economía se encuentran alineados con varios de los objetivos prioritarios del Plan Nacional de Competitividad y Productividad, en particular con el objetivo 1 de Infraestructura y los objetivos 6 y 7 de ambiente de negocios y comercio exterior, respectivamente. Se puede revisar el balance realizado en su oportunidad por el Despacho del parlamentario andino Alan Fairlie[2].

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[1] CEPAL y OPS (2020). Salud y Economía: una convergencia necesaria para enfrentar el Covid-19 y retomar la senda hacia el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe. Disponible en: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45840/4/S2000462_es.pdf

[2] http://alanfairliereinoso.pe/wp-content/uploads/2019/05/Aqu%C3%AD.pdf


Escrito por

Alan Fairlie Reinoso

Economista y actual Parlamentario Andino por Perú.


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