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fuente: andina

SUPERAR LOS DESASTRES

Publicado: 2022-01-27


En un artículo anterior se analizaba los primeros meses de gestión y algunos escenarios, planteando la necesidad de revertir la polarización y encontrar salidas a las crisis (1).

Tropezar con la misma piedra

Lamentablemente, las cosas no mejoran. No se hacen los cambios requeridos en el gabinete de gente que no tiene las capacidades o está ligada a ciertos intereses de la informalidad o la contrarreforma. Curiosamente, bancadas del Parlamento coinciden en estos puntos, pero en otros siguen con el enfrentamiento con el Ejecutivo, tratando de recortar sus atribuciones (lideradas por la comisión de Constitución).

Siguen nombramientos cuestionables, que son revocados por acción de la Contraloría o la crítica de diferentes sectores. Marchas y contramarchas respecto a denuncias que involucran al mandatario que no terminan de ser aclaradas. Se mantiene el cuoteo y las coaliciones sin rumbo estratégico claro, además de varias agendas no necesariamente convergentes. Una primera ministra apagando incendios, desbordada por las demandas del corto plazo, sin poder dar una dirección estratégica, disminuida por el núcleo de confianza paralelo del mandatario.

Hay logros como el avance sustantivo en la vacunación, que está permitiendo enfrentar la tercera ola en mejores condiciones, y la reactivación de la economía con reducción del déficit fiscal. Aunque no se puede continuar con los bonos y las políticas en curso, sin abordar reformas de mayor aliento (como la fiscal) que han sido limitadas por el Congreso. Tampoco, sin retomar la inversión privada o sobreestimar los resultados alcanzados, no reconociendo los límites en la gestión.

Los cambios en la coyuntura internacional (menor crecimiento, cambio en la política monetaria de EEUU, crisis en las cadenas de suministros, etc), exigirán un manejo más fino y también coordinado con el BCR y los gobiernos regionales (lo que se complica por el año electoral). Con todas las limitaciones que se puedan considerar, son dos sectores en el ejecutivo que muestran resultados positivos. ¿Y, el resto? No hay dirección, salvo el que algunos ministerios dan cada uno por su lado.

Tampoco el Parlamento presenta grandes logros, y al igual que el Ejecutivo, tiene alta desaprobación. Se han logrado mayorías para limitar atribuciones del Ejecutivo o del referéndum, la reforma educativa o del transporte. Pero, no hay logros visibles sobre legislación o iniciativas relevantes para el desarrollo nacional. Así como en el Ejecutivo, más allá de las bancadas, hay agendas particulares, o de grupo, regionales; lo que dificulta un norte y acción común.

Tras cuernos, palos

El nuevo año, nos trae el tremendo desastre ecológico generado por el derrame petrolero de Repsol. Muestra varias cosas. La indolencia de la empresa o su incapacidad para gestión de desastres, y vocerías que no asumen responsabilidad y no han hecho más que alimentar-con razón- la furia de la población. La precariedad institucional del estado peruano, que como un monstruo de mil cabezas responde desarticuladamente, sin liderazgo, sin estrategia. Ministros y parlamentarios, y varios oportunistas, sobrevolando o visitando la zona afectada, con mesas o asambleas que no se traducen en respuestas en la magnitud y velocidad que se requiere.

Se formó una comisión de crisis ministerial de varias instituciones, ¿quien lidera? Aquí se manifiesta con toda crudeza las limitaciones de ministros y funcionarios que no tienen las calificaciones para sus puestos en tiempos normales, menos en una crisis de esta magnitud. ¿Dónde están los científicos en esta comisión?

Así como se nombra zar anticorrupción, de la reconstrucción en desastres o hechos extraordinarios, proponemos se nombre al mejor científico en el tema (como en EEUU con la pandemia) con delegación de facultades para el diseño de las políticas o medidas a tomar y para la negociación con la empresa con los mejores cuadros técnicos que tenga el país (que los tiene). Ya universidades públicas y privadas se han puesto a disposición, y están actuando con sus limitados recursos.

Se deben suspender las operaciones de la empresa, mientras se atiende el problema y las necesidades de miles de afectados, se activan los seguros que corresponden, y el Estado use todo su potencial (como las fuerzas armadas) y no escatime gastos que después deberá pagar la empresa, junto con todos los daños cuyo cálculo integral debe completarse al más breve plazo. Pero, primero afrontar el desastre ecológico y social.

Otro desastre, fueron las entrevistas del mandatario. Sin poder responder cuestionamientos a hechos denunciados por la prensa, evidenciando en toda su dimensión una orfandad y falta de preparación para la responsabilidad a la que llegó por azar de la historia. No solo en el plano político-ideológico, visión del país o rumbo a tomar. Peor en el plano internacional, donde la Cancillería ha tenido que salir inmediatamente a tratar de hacer control de daños.

Esas limitaciones se manifiestan cotidianamente en las diferentes coyunturas internas que ha debido enfrentar, con salidas que su núcleo de confianza le da, cuya estrategia parece ser durar el mayor tiempo posible (no se sabe bien para qué). Es comprensible que desde el Ejecutivo y otros sectores que cogobiernan, se haya tratado de encontrar alguna explicación o justificación, en la mayoría de casos patética. Incluso tratar de “racionalizar” el asunto diciendo que hubo una estrategia comunicacional preparada y que el mensaje era EL (el mandatario). ¡Por favor!

Por el bien de la República que ya no haya entrevistas, menos internacionales. Debe haber una vocería única o una para asuntos internos y el Canciller para temas internacionales. Pero, ¿podemos continuar así? El Perú no lo merece.

Insistimos en la propuesta de un gabinete de ancha base o de unidad nacional, con un/a Premier con peso propio, biografía política y condiciones no solo para dirigir el Ejecutivo, sino pactar una agenda nacional e internacional con el Congreso de la República, que le dé estabilidad al país. Hay varios puntos de consenso posibles, más allá del enfrentamiento a la pandemia y la reactivación económica. Supone conciencia en el Ejecutivo (aunque parece que su círculo más cercano le hace creer que es el gran timonel), desprendimiento en la oposición. Aunque son supuestos poco realistas en un año electoral, deberíamos intentarlo. Las posiciones maximalistas, solo echarán más leña a la hoguera. El status quo tampoco es una solución, la pérdida de legitimidad del gobierno sería muy rápida y mejor buscar salidas ordenadas, institucionales.

(1) https://alanfairlie.lamula.pe/.../crisis-del.../alanfairlie/


Escrito por

Alan Fairlie Reinoso

Economista y ex-Parlamentario Andino por Perú.


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